Y regresé a Jerusalén. Fue entonces cuando comprobé el mal que había hecho Eliasib por complacer a Tobías, proporcionándole una sala en el atrio del templo de Dios. Aquello me disgustó mucho, y eché fuera de la sala todos los muebles de la casa de Tobías.
Nehemías 13: 7-8
Sin duda, en el paso por la escuela, hemos oído hablar de Lázaro Cárdenas, quien fue presidente de México desde 1934 hasta 1946. Es conocido por su política de reforma agraria, nacionalización de la industria petrolera y por su apoyo a los trabajadores y campesinos. Cárdenas implementó políticas que favorecieron a las clases desfavorecidas y promovió la justicia social.
Cárdenas era un general del ejército. En sus inicios como militar, participó en varias batallas importantes bajo el liderazgo de Plutarco Elías Calles durante la época de la Revolución Mexicana. Estuvo involucrado en la Batalla de Celaya (1915) y en la Batalla de Agua Prieta (1915). Estas batallas fueron cruciales en la lucha por el poder durante la Revolución Mexicana y contribuyeron al ascenso político de líderes como Calles y eventualmente Cárdenas.
La relación entre Lázaro Cárdenas y Plutarco Elías Calles fue compleja y evolucionó con el tiempo. Calles llamaba a Cárdenas «chamaco», con lo cual daba a entender que, para él, Cárdenas seguía siendo un subalterno.
Calles, quien había sido presidente de México anteriormente, en un inicio respaldó la candidatura de Cárdenas para la presidencia en 1934. Sin embargo, a medida que avanzaba el mandato de Cárdenas, surgieron tensiones entre los dos. Cárdenas representaba una visión más progresista y reformista, mientras que Calles estaba asociado con una élite política más conservadora y controladora.
A medida que Cárdenas implementaba políticas de reforma agraria y nacionalización de la industria petrolera, estas acciones encontraban resistencia por parte de Calles y sus aliados. Con el tiempo, las tensiones se intensificaron, y Cárdenas tomó medidas para limitar la influencia de Calles en la política mexicana. Primero, habló con Calles y le pidió respeto a su liderazgo. Cuando este desoyó la petición, Cárdenas ordenó su expulsión del país en 1936.
Pese a la instrucción dada por Dios de que los moabitas y los amonitas no entraran en la congregación de Israel, el sacerdote Eliasib emparentó con Tobías el amonita y le dio lugar en el templo de Dios para que viviera. Cuando Nehemías volvió de su ausencia y se enteró, sacó las pertenencias de Tobías del templo y lo desalojó, según nuestro texto de hoy.
Hay relaciones que son perjudiciales, y conservarlas es innegociable. Necesitaremos la sabiduría dada por Dios para distinguir quiénes no pueden estar en nuestro círculo social y firmeza para mantenerlos fuera.

