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El espíritu de Dios mora en vosotros

¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

1 Corintios 3:16

El apóstol Pablo vivió en una época donde la ideología griega con respecto al cuerpo era predominante. Los griegos consideraban al cuerpo como una cárcel del espíritu, por lo que destruir el cuerpo era liberar al espíritu. Prostituirlo o dañarlo no era solo común, sino que era visto como bueno.

La posición cristiana era contraria en su totalidad. El cuerpo era considerado el templo del Espíritu Santo y cuidarlo era tan importante que representaba hacer la voluntad de Dios. ¿Cómo cuidas tu cuerpo? En la actualidad hay demasiada información acerca de cómo hacerlo. Es una cultura que cada día es más conocida; ya se sabe que los vegetales y las frutas son mejores que la carne y los lácteos para el organismo.

La Iglesia Adventista del Séptimo Día ha publicado numerosos artículos libros al respecto, con los ocho remedios naturales siendo los más conocidos: aire puro, alrededor de ocho vasos de agua pura por día, luz solar por las mañanas, una dieta balanceada, ejercicio frecuente, ocho horas de sueño adecuado, abstinencia de las cosas perjudiciales al cuerpo y confianza en Dios. Por razones de espacio, no podré hablar a detalle de cada uno de los ocho remedios, pero la idea es despertar en ti el interés por conocerlos y practicarlos.

Cuando cuidas tu cuerpo no solo gozas de un bienestar físico más saludable, sino que también tienes una salud emocional estable y, por supuesto, una salud espiritual segura. Los tres estados del ser humano se verán favorecidos al cuidar tu cuerpo; es decir, la salud física, mental y espiritual. Como consecuencia, tus relaciones interpersonales mejorarán bastante. Una persona saludable física, metal y espiritualmente, con una saludable relación social, dará como resultado a alguien más feliz y amigable. Cuando cuidas tu cuerpo de acuerdo con la voluntad de Dios, logras el círculo de la felicidad: el cuerpo sano da felicidad, lo que lleva a relaciones felices y estas, a su vez, llevan a un cuerpo sano.

Has un análisis de cómo estás cuidando tu cuerpo. Decide hoy mejorar tus hábitos de cuidado para que tú y tu familia gocen de los buenos resultados. Y recuerda: todo es por la gracia de Dios.