Los malos y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.
2 Timoteo 3:13
Después de que el profeta le dio a Jeroboam el mensaje, y cuando ya estaba por regresarse, alguien lo invitó a su casa, pero él rechazó la invitación. ¿La razón? Dios le había dicho que no se entretuviera con nada ni con nadie.
En aquel tiempo, vivía en Betel un anciano a quien sus hijos le fueron a contar lo que el varón de Dios le había dicho al rey. El anciano fue a buscar al profeta y le insistió en que aceptara la invitación. Incluso, argumentó que él también era profeta y que un ángel le estaba ordenando que lo invitara.
Sin embargo, todo era mentira. El profeta cayó en el engaño. Cuando acabó de comer y decidió regresar, en el camino salió un león y lo mató. Aunque el desenlace de la historia es impactante, este enseña a no caer en los engaños; más bien, cuando Dios da una orden, debes obedecerla.
Actividad. Un adulto será un «semáforo» y cuando diga «verde», los niños avanzarán; cuando diga >, deberán detenerse. Los que avancen cuando oigan «rojo» quedarán descalificados. Gana el primero en llegar a la línea de meta.
Oración. Señor, permite que siempre esté atento a tus indicaciones. En el nombre de Jesús, amén.


