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El villano bebedor es alcanzado

No se engañen ustedes: nadie puede burlarse de Dios. Lo que se siembra, se cosecha.

Gálatas 6: 7

En el verano de 1993, cientos de voluntarios se unieron para proteger su ciudad de la creciente inundación del río Mississippi. Uno de los voluntarios que ayudaba a llenar sacos de arena alrededor del dique era James Scott, un joven de 23 años de la zona.

Muchos pensaron que el dique aguantaría, pero desafortunadamente, en la noche del 16 de julio, el río rompió el dique y el agua arrasó 5600 hectáreas de cultivo, destruyendo edificios y cerrando un puente. Scott, conocido como un chico malo local, iba a ser entrevistado por una estación de noticias local sobre el fallo del dique.

Cuando la policía vio la entrevista y supo que él estaba en el área en el momento del desastre, sospecharon que él podría haber tenido algo que ver con eso. Sin embargo, fue una acusación de un amigo de Scott la que desencadenaría una investigación criminal, cambiando su vida para siempre.

Este testigo alegó que poco antes de la inundación, Scott le dijo que iba a romper el dique para que su esposa no pudiera regresar a casa y él pudiera seguir de fiesta, bebiendo y divirtiéndose. Las autoridades tomaron en serio esta declaración y arrestaron a James Scott. Fue condenado por causar intencionadamente una catástrofe.

Por su «crimen», fue condenado a cadena perpetua y todavía está en prisión. Sin embargo, Scott ha mantenido su inocencia, sugiriendo que la policía rápidamente se lanzó sobre él como sospechoso debido a su historial criminal menor.

Cuando le preguntaron si aún tiene esperanza, Scott dijo: «Estoy esperando a una persona, eso es todo lo que necesito; necesito que una persona diga: «Vamos a echarle un vistazo a esto». ¿Sabes?

Solo hay dos personas que conocen la verdad: Dios y yo mismo». Hoy, Scott está en una prisión de Missouri esperando tener una nueva oportunidad en la corte. La gente tiende a pensar de nosotros por lo que somos conocidos, y la reputación que hemos creado nos acompañará a dondequiera que vayamos. Además, la Biblia afirma que el mal que sembramos indubitablemente lo cosecharemos.

El pecado tiene una forma de alcanzarnos que, tarde o temprano, sale a flote y se hace evidente. Juntar las dos circunstancias, una reputación infame más la naturaleza autorrevelatoria del pecado, son una fórmula infalible para enfrentar problemas. Ignoramos si Scott causó la inundación, pero su reputación por faltas menores facilitó que fuera inculpado. ¿No es eso digno de reflexión?