Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.
Efesios 5: 23
A la mayoría de los hombres le gusta esta declaración, porque aparentemente da una idea de autoridad y dominio sobre la mujer, ¿pero qué quería decir Pablo en realidad?
En el mundo occidental, ser cabeza es ser el que manda, el que tiene la autoridad, la persona que decide lo que se va a hacer y cómo se va a hacer. Dicho de otra manera, el que tiene la última palabra. Sin embargo, las enseñanzas de Jesús en Mateo 18 son radicalmente diferentes.
Jesús enseñó que los gobernantes de las naciones se enseñorean sobre los demás y ejercen su autoridad, pero que entre los cristianos no sería así; más bien, el que quiera ser la cabeza o el primero tendría que ser el servidor, lo que implica que tendría que ser el primero en servir, la cabeza para servir.
En la cultura que conozco, el primero es el que se sienta en la mesa para ser servido, el que ocupa los mejores lugares, el que puede llegar tarde y todo mundo le sonríe y el que no hace fila para recibir un beneficio. En el hogar es el que decide todo lo que la familia va a realizar.
Sin embargo, el apóstol Pablo insta a los esposos a ser la cabeza en la filosofía cristiana: que sean los primeros en servir, los primeros en levantarse para ceder el asiento, los primeros en quedar de último para que los demás sean servidos, el primero en reconocer la valía de la mujer y en darle el lugar que merece y el primero en protegerla, cuidarla, ayudarla, respetarla y por supuesto amarla.
Es normal que se tenga una buena mujer cuando el marido la trata como si fuera su sierva. Ella, a su vez, corresponde a esa gratitud siendo una esposa amante, respetuosa, humilde, sumisa y obediente porque sabe que su compañero jamás haría algo para lastimarla y porque sabe que él es la cabeza y que eso significa que la va a cuidar.
Mi querido amigo, te invito a ser la cabeza de tu hogar de acuerdo con la filosofía de Jesús. Seguramente verás que al servir serás feliz. Apreciada amiga, te invito a aceptar a tu esposo como la cabeza, sabiendo que lo único que quiere es tu bien y el bien de tus hijos.
Después de todo, Jesús es la cabeza del hogar y de él todos pueden aprender lo que significa servir y amar de verdad, porque todo es por su gracia.


