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La viuda de naín

El Señor es bueno para con todos, y con ternura cuida sus obras.

Salmos 145: 9

A unos treinta kilómetros de Capernaúm se encontraba a la aldea de Naín. Jesús y sus discípulos iban a ese lugar. Cuando llegaron, un grupo de personas rumbo al cementerio estaba saliendo de la aldea con un ataúd.

Al frente del grupo iban unas mujeres a quienes se les pagaba para que lloraran. Quien había muerto era el hijo único de una mujer viuda. Cuando Jesús la vio, sintió compasión por ella.

Como seguía llorando, Jesús se acercó, y amablemente le dijo: . Jesús estaba por cambiar su tristeza en alegría. Entonces, le dijo al joven que había muerto:

Actividad. Con ayuda de un adulto, crea un proyecto de gratitud en el que demuestres los motivos por los que estás agradecido. Esto te ayudará a cultivar una perspectiva positiva y a mantener la esperanza en situaciones difíciles.

Oración. Gracias, Señor, por tu gran amor y porque siempre estás atento a mis necesidades. En el nombre de Jesús, amén.