Con tus descendientes voy a formar una gran nación.
Génesis 12: 2
Dios llamó a Abram para que dejara su ciudad y fuera a Canaán. El Señor le prometió una familia tan numerosa como la arena de la playa y como las estrellas del cielo; es decir, una gran nación.
De esa nación iba a nacer el Salvador del mundo. Sin embargo, el tiempo pasaba y no había tenido un hijo. Una noche, Dios le dijo a Abram que saliera de su tienda y que contara el número de las estrellas. Evidentemente, nadie puede contarlas.
Dios utilizó esta ilustración para recordarle que no podría contar el número de sus descendientes. Después de mucho tiempo, su esposa Sara quedó embarazada y tuvo a Isaac, que quiere decir .
En ese momento, Abraham tenía cien años y Sara noventa. El Señor siempre cumple sus promesas, pero debes ser paciente y esperar su tiempo.
Actividad. Sal al aire libre con algún amigo o familiar. Encuentren un lugar tranquilo y siéntense a observar la naturaleza durante unos minutos. Luego, compartan lo que notaron: ¿cuánto tiempo toma el crecimiento de un árbol? ¿Cómo crece una flor? ¿Cuánto tiempo le lleva a un pájaro formar su nido?
Oración. Padre celestial, ayúdame a confiar en tus promesas sin importar el tiempo que lleve para que se cumplan. En el nombre de Jesús, amén.


