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Yugo liviano

Lleven mi yugo sobre ustedes, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para su alma.

Mateo 11:29

Si alguna vez has visitado una granja, es posible que hayas visto un yugo. Es un objeto de madera que se utiliza para juntar dos bueyes. Hay otros nombres, como «canga», «yunta», «yugada», o «pareja».

La función principal de este instrumento es hacer que los animales avancen al mismo ritmo y que de esa manera se facilite el andar de la carreta o el manejo del arado. En la antigua Roma, el yugo era una especie de horca.

Los enemigos derrotados eran simbólicamente obligados a pasar debajo del yugo para ejemplificar que eran dominados por sus opresores. De ahí proviene el verbo «subyugar», que deriva del latín subjugare («debajo del yugo»).

La palabra adquirió el sentido figurado de obediencia, sumisión y opresión. En la Biblia, el yugo es símbolo de esclavitud (Deut. 28:48; Gál. 5:1). La frecuente expresión «estar bajo el yugo de» significa estar bajo las reglas o dominio de alguien.

En contraposición, remover o romper un yugo significa libertad. El falso profeta Ananías demostró esto al romper el yugo que Jeremías llevaba al cuello, con la intención de decir que el poder babilónico no oprimiría a Israel. Sin embargo, era el plan de Dios que su pueblo fuera a Babilonia.

Así, en lugar de un yugo de madera, Dios envió un yugo de hierro (Jer. 28:13). En la época de Jesús, la opresión venía de varias direcciones. Por un lado, Roma dominaba en el ámbito político y económico. Por otro lado, los líderes religiosos judíos oprimían al pueblo con una religión pesada, legalista y carente de misericordia.

En este contexto de tiranía, Cristo dijo estas liberadoras palabras: «Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados; yo les daré descanso. […] Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana» (Mat. 11:28, 30, NVI).

Cuando Jesús trabajó en la carpintería de José, seguramente ayudó en la fabricación y reparación de yugos para los agricultores de Nazaret. Ese mismo Carpintero es capaz de darnos hoy un yugo que libera, una carga liviana que rompe el cautiverio del alma y nos trae paz y descanso.

Deja ahora tus problemas sobre el amable Salvador. Solo él conforta a los afligidos, libera a los oprimidos y salva a los perdidos.