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El trineo de la muerte

EL CORREDOR MÁS VELOZ NO SIEMPRE GANA LA CARRERA.

ECLESIASTÉS 9:11

Vancouver, en Canadá, es una ciudad bellísima. Destaca por sus rascacielos de cristal y sus montañas cubiertas de nieve. Considerada como una de las ciudades más habitables del mundo, también fue sede de los Juegos Olímpicos de Invierno en 2010.

Lamentablemente, el día de la Inauguración, uno de los deportes extremos de las Olimpiadas fue mortal. El luge, un nombre prácticamente desconocido en esta parte del mundo, es una disciplina aterradora: el atleta se acuesta sobre un estrecho trineo y se desliza por un canal de hielo como si fuera un tobogán.

La velocidad aumenta drásticamente debido al mínimo contacto de las cuchillas de acero con la superficie lisa. En los últimos metros y curvas, la velocidad supera los 150 kilómetros por hora, sin margen de errores de cálculo del atleta.

Nodar Kumaritashvili, un joven deportista de 21 años que realizaba un entrenamiento para la prueba masculina individual de luge, entró en una curva del recorrido a más de 140 kilómetros por hora.

El mundo seguía su tiempo, que lo perfilaba como un verdadero candidato al oro. La siguiente imagen transmitida en vivo por la televisión mundial fue su salida de la curva, apenas desequilibrado.

Algo salió muy mal en ese instante y, en fracción de segundos, salió despedido con su trineo fuera de la pista. Su cuerpo chocó violentamente contra una columna de acero y aterrizó inmóvil junto a los fotógrafos.

Fue trasladado al hospital, pero no resistió Y murió poco antes de los primeros Juegos Olímpicos de su vida. Esa pista se cerró y la investigación concluyó que había entrado con un error de apenas unos milímetros en la curva y, debido a la velocidad extrema, perdió el control y la vida.

Milímetros, nada más. Cuanto más rápida es la pista, más se agrandan los pequeños errores. Hay momentos en los que un mínimo descuido puede costarte la vida. Muchos a tu alrededor repetirán la tentación: «No pasa nada, es solo un poquito».

¡Atención, cuidado! Eso es mentira, una trampa para que entres desorientado en la curva del día al tomar velocidad, te sorprendan los resultados desastrosos. No pierdas la cabeza en ningún juego, nunca te burles de nadie ni salgas a la calle en grupo para hacer tonterías.

Los pequeños errores pueden convertirse en grandes tragedias. Tú fuiste creado para acelerar en la dirección correcta y llegar a la meta en primer lugar. Pídele a Dios que alinee sus sueños con los tuyos. Será maravilloso tener el cielo a tu lado y la victoria por delante. La medalla de oro será tuya.