EL SEÑOR DE LOS EJÉRCITOS CELESTIALES PROTEGERÁ A SU PUEBLO.
ZACARÍAS 9:15
Hoy, nuestro viaje será extremo y estará cargado de adrenalina. Nadie sale seco después de este recorrido para valientes. El trayecto oscila entre momentos tranquilos y otros aterradores segundos de turbulencia acuática.
¿Te imaginas flotar dentro de un lavarropas a máxima potencia? ¿Y qué tal navegar en las aguas de una enorme descarga del inodoro? ¡Prepárate! La voluntad atrae a muchos, la resistencia es para pocos, y el nivel VI extremo a los menos.
¿Hacemos rafting? ¡Es un deporte increíble! El rafting es emoción a flor de piel, capaz de hacerte vivir sensaciones estremecedoras en un bote inflable. Todo se resume en el deseo humano de experimentar aventuras cada vez más inolvidables.
Y las fuertes corrientes de ríos revueltos son el escenario perfecto. Si alguna vez hiciste rafting, sabes de lo que hablo: el casco, el remo corto, el chaleco salvavidas, la ansiedad por la próxima curva, el cosquilleo en el estómago en una bajada; todo eso contribuye para que este deporte se convierta en un viaje alucinante y saludable.
Al menos, si respetas tu nivel adecuado. Los niveles van del I al VI. El nivel i es para aguas apacibles y tranquilas, para un paseo contemplativo. En cambio, el nivel VI mezcla rocas amenazantes, corrientes peligrosísimas y la posibilidad de muerte si no hay profesionalismo por parte del deportista.
Algo interesante que aprendí fueron las reglas de seguridad para que el rafting sea una aventura sin tragedias. Entre ellas, los avisos sobre los dos mayores peligros: ahogarse o golpearse gravemente contra una roca.
Si caes al agua en una corriente fuerte, el secreto es nadar rápido hasta encontrar un punto eddy. Este lugar está justo detrás de cualquier roca, en el lado opuesto de donde llega el agua.
Quedarse allí es refugiarse de la corriente y ganar tiempo hasta que llegue el rescate. ¿Y cómo será tu día hoy? Tal vez sea una linda aventura con amigos, clases y recreación. Pero puede que también tengas tentaciones y problemas.
Haz de tu amistad con Jesús un punto seguro. En sus brazos, encontrarás tiempo, protección y, sobre todo, mucha seguridad. Si las aguas turbulentas te arrojan lejos del bote, con Cristo te salvarás. ¡Y para siempre! ¿Listo para vivir un rafting con Dios? ¡Aunque te mojes, valdrá la pena!

