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El héroe de la paz

Porque nos ha nacido un niño, Dios nos ha dado un hijo, al cual se le ha concedido el poder de gobernar. Y le darán estos nombres: Admirable en sus planes, Dios invencible, Padre eterno, Príncipe de la paz.

Isaías 9: 6

Durante los días previos a nuestro viaje a Papúa Nueva Guinea, mi esposa y yo procuramos aprender lo más que pudiéramos sobre la cultura de aquel lugar. Entre lecturas y videos documentales, nos dimos una idea de cómo vive la gente allá a fin de interactuar mejor con ellos.

Hubo una película que llamó nuestra atención por retratar la experiencia de un misionero. Qué alegría al llegar a la universidad y encontrar el libro que documentaba esa historia disponible en la librería de la institución. Allí lo compramos.

Es la vivencia de Don Richardson que dio pie al libro Peace Child [Niño de paz] y se basa en su trabajo como misionero entre la tribu Sawi en Papúa Nueva Guinea durante los años sesenta. Los Sawi eran conocidos por su cultura violenta que incluía prácticas de canibalismo y traición.

Richardson y su esposa se establecieron entre los Sawi a fin de compartir el mensaje cristiano, pero encontraron una barrera debido a las profundas diferencias culturales.

Una de las experiencias más significativas que dio lugar al libro fue el descubrimiento de la práctica del «niño de paz» entre los Sawi. En un intento desesperado por poner fin a los constantes conflictos entre las aldeas, los Sawi tenían una tradición en la cual una tribu ofrecía un niño de su aldea a la otra como un símbolo de paz.

Mientras ese niño viviera, se mantenía la paz entre las tribus. Richardson utilizó esta práctica cultural como una metáfora para explicar el mensaje cristiano de la reconciliación y la paz, comparando al «niño de paz» con Jesucristo, quien fue enviado por Dios como un símbolo de paz y salvación para la humanidad.

Esta conexión cultural facilitó la comprensión del mensaje cristiano por parte de los Sawi y permitió a Richardson establecer una base de comunicación efectiva con ellos. Todo el universo se encuentra envuelto en un conflicto de dimensiones inimaginables.

Particularmente, nuestro planeta es la arena de un enfrentamiento donde el bien y el mal luchan por la supremacía. Jesús es presentado en la Biblia no como un luchador, sino como el Príncipe de la paz.

Él «vino a traer buenas noticias de paz a todos» (Efesios 2: 17) por su muerte expiatoria en el calvario y su resurrección victoriosa sobre la muerte. Jesús nos dice esta mañana: «Les dejo la paz. Les doy mi paz» (Juan 14:27).