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Liberar espacio

Devocional adventista para la mujer 2022

Líbrense de toda amargura, furia, enojo, palabras ásperas, calumnias y toda clase de mala conducta. Por el contrario, sean amables unos con otros, sean de buen corazón, y perdónense unos a otros, tal como Dios los ha perdonado a ustedes por medio de Cristo.

Efesios 4:31, 32, NTV

Perdonar es liberar espacio en el corazón. Estoy atravesando una etapa de muchos cambios, incertidumbre y dolor. Un capítulo de mi vida se está cerrando abruptamente, sin que pueda evitarlo. En medio de esta crisis, siento que Dios me está llamando a soltar y a hacer lugar para lo nuevo. “¿Cómo puedo hacer espacio emocional para lo que vendrá?», le pregunté a Dios hace unos días. Entonces, un mensaje comenzó a emerger, repitiéndose en los libros que leía, los videos que miraba y los mensajes de las redes sociales: perdonar es liberar espacio en el corazón.

Años atrás, volvíamos en automóvil, luego de pasar unas hermosas vacaciones en familia en la playa. Avanzando por la ruta, comenzamos a sentir un extraño olor; un olor imposible de ignorar, fétido y rancio. Luego de una pequeña investigación, descubrimos que la caracola que habíamos encontrado en la playa, y que habíamos traído como souvenir, no estaba tan inhabitada como creíamos.

¡Definitivamente había algo pudriéndose adentro! Inmediatamente, abrimos la ventanilla y la lanzamos fuera. Continuar un viaje de cerca de seis horas con ese hediondo aroma hubiese sido una tortura. Perdonar es similar a nuestra aventura en la ruta; no implica que no pongamos límites o que no reaccionemos ante situaciones injustas. Significa que no vamos a cargar con el rencor por el resto de nuestras vidas.

No vamos a empacar una caracola podrida en la valija del alma. Perdonar, en la etapa en la que me encuentro, implica soltar los errores del pasado (míos y ajenos) y arrojarlos por la ventana para hacer espacio para algo nuevo y mejor.

En su libro Bittersweet [Agridulce], Shauna Niequist comenta que, luego de pelear las mismas peleas y repetir los mismos argumentos por varios meses, su marido y ella decidieron perdonarse. Durante un viaje de negocios a Indiana, ambos renunciaron a sus resentimientos, dieron vuelta la página, abrieron la ventana y lanzaron la hedionda caracola fuera. “La ausencia de todas las cosas que dejamos allí ha creado espacio para cosas nuevas, cosas buenas, nuevos patrones para construir, nuevos momentos de calidez y conexión». Perdonar es liberar espacio en el corazón.

Señor, quiero liberar espacio en mi corazón para lo que vendrá. No quiero aferrarme al rencor, que trae ranciedad, victimismo y amargura. Hoy, por tu gracia, elijo perdonar.

Vanesa Pizzuto es licenciada en Comunicación Social por la Universidad de La Matanza, Argentina, y tiene un máster en Educación por la Universidad de Hertfordshire, Inglaterra. Es la autora de la serie de cuentos bilingües Amancay, publicada por este mismo sello editorial, así como de numerosos artículos. Trabajó como docente y como presentadora de radio para Radio Adventista de Londres. De nacionalidad argentina, Vanesa vive en Inglaterra.