Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en La Fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
Gálatas 2:20.
A cierto lugar de la India donde no había iglesias, hospitales ni escuelas, llegaron unos misioneros cristianos y se asombraron a ver que la gente vivía en paz y fraternidad. Cuando les contaron a los lugareños la historia de Jesús, advirtieron que asentían a todo lo que les decían. Los misioneros les preguntaron el porqué, y los aldeanos respondieron:
-Nosotros conocemos a ese buen hombre. Estuvo con nosotros durante un año.
-Pero … Jesús vivió en este mundo hace más de dos mil años- corrigieron los misioneros.
– No, señores, él estuvo con nosotros. Vivía en esa casa- dijeron los aldeanos.
Los misioneros fueron a otras aldeas, y ahí escucharon la misma historia: Jesús había estado con ellos.
Por fin, después de varias semanas, alguien les dijo que un cristiano humilde y bondadoso había vivido en esa región hacía 25 años*
Si vives en comunión con Jesús, sin darte cuenta, vas a comportarte como él, y la gente que se relacione contigo conocerá a Cristo por medio de ti. Serás un evangelio viviente, pero…
Tal vez eres bautizado, te han elegido para servir en la iglesia, y tienes una posición de autoridad. Entonces debes preguntarte qué dice la gente de ti cuando te vas de un lugar. ¿Te recuerdan como un joven cristiano y no solo religioso? ¿O como un joven 7°/11 ( que asiste a la iglesia sólo el séptimo día, a las once de la mañana?) ¿Anhelan que regreses, o eres un fastidio para quien te conoce?
Todos los que llevamos el nombre de Cristo debemos preguntarnos: El día que me vaya de este lugar o del mundo de los vivos,¿qué concepto tendrán de mí?¿ Me recordarán por mi carácter cristiano o se apresurarán a olvidarme?
365 Lecturas Devocionales Para Jóvenes 2019
Volando Alto – Alfredo Campechano

