EL SEÑOR DIRIGE LOS PASOS DE LOS JUSTOS.
SALMO 37:23
Creía que había vivido muchas aventuras, pero esta supera el terror de todas las demás. El miedo descontrolado eriza cada centímetro de piel. Los escalofríos que revuelven el estómago desvanecen la fuerza de las piernas, que tiemblan sin control. La muerte parece estar a milímetros de distancia. No hay vuelta atrás, tienes que avanzar. ¡Pero no mires hacia abajo! ¡Estás a 700 pisos de altura!
En China, el valor supera con creces la frontera de la locura. El monte Hua, con sus cinco picos puntiagudos, ha entrado en la historia porque tiene el sendero turístico más peligroso del mundo. Y ese es el problema. Si fuera una escalada de alpinismo profesional, tendría algo de sentido. Lo espantoso del asunto es que las personas llegan hasta allí como si fueran a hacer montañismo común y, de repente, enfrentan desafíos increíbles que parecen salidos de sus peores pesadillas.
La ruta, llena de escaleras completamente verticales, alcanza los 2.000 metros de altura. Y la última parte del Pico Sur -el más alto es aterradora. Solo unas tablas estrechas de madera (del tamaño de un pie) fijadas a la roca forman un vertiginoso sendero. Mientras el abismo parece absorber la mirada, el viento trata de empujar el cuerpo hacia abajo. No hay cuerdas ni protección, solo una cadena atada a la roca. Eso es todo. Pegada a la piedra, controlando la respiración agitada, cada persona debe avanzar milímetro a milímetro de espaldas. Un poco más adelante, la roca desaparece y la inmensidad de las alturas parece rugir con furia. Sin saber qué viene después, el pánico invade cada célula del arrepentido sobreviviente. ¿Y ahora?
Así es como el enemigo prepara sus trampas. Intenta hacer que las cosas realmente peligrosas parezcan inofensivas. Y el ser humano, que confía en el disfraz de oveja que cubre al dragón, se da cuenta demasiado tarde.
Cuidado con las advertencias de Dios. No creas en los espejismos del mal. Tampoco discutas con la serpiente que habla. Protege tus decisiones como quien protege su vida. Y el Señor siempre te mostrará la verdad cuando se lo pidas.
¿Le pedimos a Cristo que sea nuestro guía de viaje? Él jamás nos llevará por rutas peligrosas. Porque el sendero del terror en China podría ser aún peor… Y lo será. (¡Calma! Respira. Continuará…).


