DIOS ES FIEL; NO PERMITIRÁ QUE LA TENTACIÓN SEA MAYOR DE LO QUE PUEDAN SOPORTAR.
1 CORINTIOS 10:13
Hoy, nuestro viaje no será para tomar lindas fotografías, sino para esconderlas. Hace algunos años, el mundo fue testigo de una historia de lucha, superación, resistencia y mucha perseverancia. La equivocada pretensión masculina de llamar a las mujeres «el sexo débil» se desvaneció ante la prueba viva de la fuerza que reside en el corazón de una persona que lleva un ideal en el corazón.
La oscuridad húmeda de la selva tropical en Colombia se transformó en un refugio natural para grupos revolucionarios que defendían sus ideologías inhumanas y lastimaban a gente inocente. Y fue así como el mundo aprendió a admirar a una mujer llamada Ingrid Betancourt. A los 41 años, cuando se postulaba para la presidencia de aquel país, fue secuestrada por terroristas de las FARC (siglas de una temida facción revolucionaria colombiana) y permaneció secuestrada durante 2,323 eternos días hasta su liberación, el 2 de julio de 2008.
Privada de la comodidad, la dignidad y el respeto, pasó casi siete años encadenada por el cuello, obligada a ceder su discurso liberador para servir de «moneda de cambio» a los intereses de los revolucionarios. Su rutina diaria incluía: poca comida, baños sin privacidad, caminatas bajo tormentas hasta que sus pies se llenaran de ampollas y escuchar que la llamaran «vieja». Como no cedió en sus convicciones, su cautiverio se extendió hasta que el mundo se movilizó para ponerle fin a todo eso..
Su libertad fue vista como la victoria de la fuerza humana sobre las circunstancias desfavorables. Al escribir su autobiografía meses después, Ingrid nuevamente sorprendió con la cuidadosa elección del título: No hay silencio que no termine.
¡Y es la pura verdad! Nada es más poderoso que alguien cuyas convicciones sean tan fuertes como su propia vida. No es necesario envejecer para descubrir realmente lo que (o a quién) defenderás con toda la fuerza de tu corazón. Así como los guerrilleros intentaban todo para que Ingrid cambiara de idea, Satanás hará lo mismo contigo para que cambies de bando. ¡No lo hagas! Las tentaciones nunca serán mayores que el poder de Dios para ayudarte a resistir. No cedas, no peques y no renuncies a la salvación que Cristo te ofrece y compró con su vida.
Que tengas un gran día en el que puedas superarte un poco más. ¡Vale la pena! Y evita las selvas traicioneras.


