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El altar destruido

No tengan otros dioses aparte de mi.

Deuteronomio 5: 7

El reino de Israel se había dividido. Roboam había quedado como rey sobre Judá y Benjamín. Mientras que Jeroboam reinaba sobre las otras diez tribus. Jeroboam reconstruyó la ciudad de Siquem y se quedó a vivir ahí. Pero pensó: «La familia de David puede recuperar el reino si mi pueblo va a Jerusalén a ofrecer sacrificios en el templo».

Estuvo pensando qué hacer para impedir que su pueblo regresara a Jerusalén para adorar en el célebre templo de Salomón. Entonces, construyó dos becerros de oro para que la gente los adorara y así nadie acudiera a Jerusalén. Como a Dios no le agradó esto, envió a un profeta de Judá para mostrarle las consecuencias de sus acciones: el altar iba a ser destruido. Jeroboam se enojó mucho y trató de dañar al profeta sin conseguirlo.

Dios ha dicho que no debes tener ni adorar a dioses falsos, pues él es el único Dios verdadero.

Actividad. Traza en una hoja una tabla con los días de la semana y los deberes a realizar durante esta. Lleva un registro de las tareas que vayas completando. Por cada deber bien realizado, un integrante de tu familia te dará una recompensa.

Oración. Querido Padre celestial, ayúdame a serte obediente. En el nombre de Jesús, amén.