Ustedes están sufriendo para su corrección: Dios los trata como a hijos. ¿Acaso hay algún hijo a quien su padre no corrija?
Hebreos 12: 7
Hay un justificado respeto por varias figuras del fútbol en la Bundesliga alemana, donde han desfilado algunos mexicanos. Esta vez hablaré de Niklas Süle, un futbolista profesional alemán que juega como defensa central. Nació el 3 de septiembre de 1995 en Fráncfort del Meno, Alemania. Comenzó su carrera en el fútbol en la academia juvenil del Eintracht Frankfurt y luego se unió al 1899 Hoffenheim en 2010.
En 2017, Süle fichó por el Bayern de Múnich, uno de los clubes más importantes y exitosos de Alemania. Fue parte fundamental de la defensa del Bayern y ha ganado varios títulos con el equipo, incluyendo múltiples Bundesliga y la Liga de Campeones de la UEFA. Desde 2022 juega con el Borussia Dortmund. Süle ha representado a la selección nacional de Alemania en varios torneos, incluyendo la Copa Mundial de la FIFA.
Es conocido por su físico imponente, su habilidad defensiva y su capacidad para sacar el balón jugado desde la defensa. A mediados de mayo de 2024, el Borussia Dortmund concentró a los jugadores en preparación para la final de la Champions League con el Real Madrid. Muy pronto, los medios notaron el físico con que aparecía Süle y quedaron asombrados.
A menos de tres semanas del juego, imágenes ahora virales en las redes sociales mostraban a Süle con una cintura desproporcionadamente amplia. En una entrevista, el exjugador y entrenador Markus Babbel dijo: «Süle es bueno, pero no es muy bueno.
Creo que tiene problemas para tener la disciplina de hacer todo correctamente. Cuando llevas tres o cuatro kilos de más contigo, lo notas a este nivel». Luego agregó: «También estaba el tema de comer pizza seis veces a la semana y kebab ocho veces. Eso no funciona». El ex-defensor del Liverpool y Bayern Múnich continuó: «Eso no significa que no deba hacerlo en absoluto. A veces necesitas un capricho, está bien.
Pero no puedes hacerlo todos los días». El apóstol Pablo sabía que la vida, en general, y seguir a Cristo, en particular, demanda enfoque y concentración. Con frecuencia, los padres nos ayudan a mantener nuestro enfoque, y se valen de diversos recursos para traer nuestra atención a lo que verdaderamente importa.
A eso se le llama disciplina. La meta de la disciplina es lograr que el individuo se controle a sí mismo, y no que otros lo controlen. Según Babbel, ese es el problema de Süler. ¿Es el nuestro también?


