Subió a una de las barcas, que pertenecía a Simón, y le pidió que la alejara un poco de la playa. Luego se sentó, y enseñaba a la gente desde la barca.
Lucas 5:3
Amanecía sobre el mar de Galilea. Los discípulos estaban cansados y frustrados pues no habían pescado nada. Jesús había venido a descansar un poco a la orilla del mar, antes de que su larga jornada comenzara.
Pronto las personas comenzarían a llegar. Eran tantas personas que no conseguía siquiera moverse: jóvenes, ancianos, gente de campo, pescadores, comerciantes, maestros de la ley, pobres, ricos y muchos enfermos.
Cuando los discípulos se acercaron a tierra, Jesús entró en el barco de Pedro y le pidió que lo alejara un poco de la playa. Así, todos lo escucharían y lo verían mejor. Jesús iba a predicar, y su instrumento sería el barco de Pedro.
El modesto y pequeño instrumento de trabajo fue honrado al transformarse en un púlpito desde donde el Maestro bendijo a la multitud y desde donde sus palabras recorrieron el mundo y cumplieron la obra que solo la eternidad revelará.
Cuando terminó de hablar al pueblo, Jesús ordenó a Pedro y a los demás discípulos que llevaran el barco a aguas más profundas y lanzaran las redes. Para la sabiduría humana, esa orden era inútil, pero Pedro obedeció y confió en las palabras de Cristo.
Y juntaron tantos peces que las redes se rompían. Necesitaron llamar a otro barco para ayudar. Y ambos barcos se llenaron hasta casi hundirse. oilmagina el impacto de esa experiencia en la vida de aquellos humildes pescadores!
El poder divino atrajo los peces hacia la red de Pedro, pero el corazón de uno de ellos fue atraído por el Maestro para llegar a ser pescador de hombres. Y, dejándolo todo, siguieron a Jesús. Dios se interesa en nuestro éxito y permite que fracasemos para que recomencemos de manera correcta.
Él se acerca a nosotros así como estamos, y pone propósitos especiales en los recursos que tenemos a mano. Jesús transformó el barco de Pedro en púlpito. Después, ¡la misma red que no había proporcionado éxito horas antes, fue usada en un tiempo fuera de lo que determinaba el sentido común para sorprenderlos con muchos peces!
Pedro ofreció al Señor lo que tenía y obedeció sin reservas. ¿Estás dispuesta a ofrecer a Dios los instrumentos que tienes a mano y a obedecerle aunque enfrentes las peores circunstancias?


