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No se derrumba aunque la ataquen

VAYAMOS AL SANTUARIO DEL SEÑOR; ADOREMOS AL PIE DE SU TRONO.

SALMO 132:7

En Alemania hay una hermosa ciudad llamada Colonia. Allí se encuentra La Catedral de Colonia. Tomó más de 600 años construirla (1248-1880!), pero se convirtió en el edificio más alto del mundo en su época.

En 1880, sus dos torres principales, de aproximadamente 160 metros cada una, eran una obra maestra de la ingeniería para esos tiempos. La Catedral de Colonia es un destino turístico imperdible para quienes pisan suelo alemán.

Durante la Segunda Guerra Mundial, soportó 14 ataques aéreos devastadores, pero permaneció en pie tal como la conocemos hoy. Como prueba irrefutable de preservación en medio de la adversidad, esta magnífica iglesia recibe más de 20.000 visitantes todos los días, quienes quedan admirados con su estructura ultrarresistente.

¿Sabías que allí se encuentra una de las campanas más grandes del mundo? Más de cinco personas tendrían que estar una sobre otra para alcanzar la altura de esta impresionante campana. ¿Aún hay más? ¡Sí!

Una estación sismológica cercana a la ciudad, que monitorea posibles terremotos, confirma que todos los días esta catedral se mueve un poquito. Por supuesto, la mayoría de estos pequeños movimientos no son perceptibles a simple vista, pero la tierra tiembla constantemente y, aun así, la iglesia no está en peligro.

¿No es asombroso que exista un templo así? Terremotos, bombardeos, siglos de historia y adversidades no pudieron destruirlo. Me gusta pensar en la iglesia como la niña de los ojos de Dios.

El Padre celestial protege a sus hijos y también cuida su casa, donde sus amados se reúnen para adorarlo. Sabemos que ningún lugar es perfecto, pero vale la pena detenerse y buscar a Jesús en su espacio sagrado.

En este día, aprovecha el tiempo para estar cerca del Señor. El pecado puede sacudir el suelo de tu vida, pero el sábado es también el momento para recordar que Dios está por encima de todo.

Piensa en la Catedral de Colonia y no temas los terremotos de tentaciones que surjan en tu camino. Transforma tus sueños en grandes conversaciones con Cristo a través de la oración.

Sigue adelante Y resiste firmemente las bombas que caigan a tu alrededor. Vencerás, pero solo si permaneces firme al lado de Jesús.