Yo le pediré al Padre que les mande […] el Espíritu de la verdad, para que esté siempre con ustedes.
Juan 14:16
Los discípulos estaban muy tristes porque su amado Maestro, con quien habían estado tanto tiempo, estaba a punto de partir. Jesús quería prepararlos para cuando él ya no estuviera y deseaba darles consuelo.
Entonces les recordó las palabras del versículo de hoy. Jesús sabía que cuando ascendiera al cielo, sus discípulos sufrirían a causa de predicar su nombre. Sabía que a muchos perseguirían y echarían a la cárcel. Por eso, los animó con la promesa de que en toda prueba estaría con ellos.
Esta promesa es también para ti. El Señor sabe todo lo que te sucede, sabe también si sufres a causa de predicar en su nombre, pero te recuerda que no estás solo, porque él te sostiene con su presencia.
Dios te envía el Espíritu Santo para enseñarte el bien, para apartarte del mal y para guiarte por el camino correcto. ¡Gracias a Dios por el Espíritu Santo!
Actividad. Pídele a alguno de tus padres una pequeña planta o semilla. Mientras la cuidas y la ves crecer, reflexiona sobre cómo la esperanza es como una planta que necesita atención y paciencia para florecer.
Oración. Gracias, Señor, porque nunca estoy solo. Ayúdame a compartir tu amor con mis amiguitos. En el nombre de Jesús, amén.


