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Separación de las aguas

El que permanece unido a mí, y yo, unido a él, da mucho fruto; pues sin mí no pueden ustedes hacer nada.

Juan 15: 5

Respira profundamente y después tapa tu nariz para ver cuantos logras sin respirar. Pídele a tu papá o a tu mamá que te ayuden a contar los segundos.

La persona que más ha podido contener la respiración se llama Aleix Segura. Vive en España. Consiguió flotar debajo del agua durante 24 minutos y 3 segundos. ¡Impresionante!

Él practica un deporte que se llama apnea estática. El segundo día de la creación, Dios dijo: «Que haya una bóveda que separe las aguas, para que estas queden separadas» (Génesis 1: 6).

De esta manera Dios formó ese espacio que conoces como cielo o firmamento; por consiguiente, había aire para respirar gracias a la barrera entre el agua de la superficie y la humedad del aire.

Así se completó el segundo día. ¿Qué pasaría si no tuvieras aire? Morirías. Así como necesitas aire para vivir, necesitas a Jesús para vivir; y lo más importante: para vivir felizmente.

Actividad. Continúa con la actividad del cuadernillo de la creación. En la siguiente hoja anota: «Cielo». En la parte siguiente dibuja lo que Dios creó el segundo día.

Oración. Querido Jesús, gracias por tu amor y por el aire para respirar. Gracias porque me das la vida y deseas que viva feliz. En el nombre de Jesús, amén.