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Cambio de guardia

EL ÁNGEL DEL SEÑOR ES UN GUARDIAN; RODEA Y DEFIENDE.

SALMO 34:7

No es ninguna sorpresa que el Palacio de Buckingham sea uno de los lugares más vigilados de Londres. Después de todo, allí vive el rey de Inglaterra.

Cuando decide volar, los aeropuertos cierran el espacio aéreo si prefiere viajar en auto, el tráfico se convierte en un caos con calles bloqueadas; si se queda en el palacio, la seguridad del lugar se refuerza al máximo.

Debido a estas medidas, en días determinados, a las 11 de la mañana, se desarrolla un espectáculo de seriedad, concentración, belleza y nacionalismo. Miles de turistas se agolpan cerca de los portones reales para presenciar el famoso cambio de guardia real.

La liturgia del procedimiento impresiona con sus caballos nobles, la música oficial y los guardias impecables. Además, todo el tiempo, los guardias reales, con esos enormes sombreros negros que parecen colmenas de abejas, permanecen inmóviles como estatuas en los accesos del palacio.

Quien se atreve a cruzar sin la debida autorización es arrestado de inmediato. ¿Sabes a qué me recuerda esto? A otro «cambio de guardia» registrado en la Biblia. Pablo y Silas estaban en la «lista negra» como «terroristas predicadores» solo por hacer el bien.

Fueron arrestados y arrojados al fondo de la prisión más protegida de la ciudad. Los guardias pagarían con su vida si descuidaban a esos hombres considerados peligrosísimos.

Fue muy extraño ver a estos supuestos criminales cantando, recitando porciones de las Escrituras y orando al Señor. El lugar parecía más una iglesia que una cárcel. Hasta que llegaron los otros «guardianes», los celestiales.

A medianoche, un temblor abrió las puertas, las cadenas se hicieron como de papel y una confusión total se apoderó del lugar. Los prisioneros quedaron en libertad. Pero, justo cuando el carcelero estaba por quitarse la vida a causa del temor, descubrió que nadie había escapado.

Los apóstoles le predicaron al jefe de la guardia y, en esa misma noche increíble, él se entregó a Jesús. ¿Te lo imaginas? De soldado de Roma fue ascendido a súbdito del reino de los cielos.

Estos mismos guardianes celestiales están siempre a tu disposición, ¿sabías eso? Cada día de tu vida, los guardias del bien te protegen de las tentaciones, los peligros y los engaños del enemigo.

Pero necesitas contar con ellos. Pídele a Dios que haga el mejor cambio de guardia en tu vida. Es mejor realizar tus actividades cotidianas con los ángeles a tu lado que con los soldados del rey de Inglaterra. Estarás completamente seguro.