VOLVERÉ PARA LLEVARLOS, PARA QUE SIEMPRE ESTÉN CONMIGO DONDE YO ESTOY.
JUAN 14: 3
Hoy, aterrizaremos en la ciudad de Atlanta, en los Estados Unidos. Es imposible visitar esta metrópoli sin recordar a su personaje más ilustre: un soñador. En un barrio de la periferia se encuentra la tumba de alguien que logró poner a un país entero en estado de ebullición.
Después de él, el despreciable racismo nunca volvió a ser el mismo. Martin Luther King Jr. es uno de los nombres más importantes de las grandes revoluciones que atravesaron los Estados Unidos.
Nació en una época en la que las personas blancas no aceptaban usar los mismos baños que las personas negras. En las estaciones de autobuses, había entradas separadas según el color de piel.
Las escuelas tenían aulas distintas, los bancos de las plazas eran exclusivos y las personas no se mezclaban. Cuando era joven, Martin Luther King no se conformó con la injusticia que lo rodeaba y decidió estudiar la Biblia para generar un cambio de la manera correcta.
Se convirtió en pastor y fue un gran predicador. Sus sermones estaban cargados de pasión por el ser humano y de defensa de las clases más pobres. Con carisma, simpatía y sabiduría, ganó numerosos seguidores que también decidieron marcar la diferencia.
Su discurso más famoso fue pronunciado ante 200 mil personas, exactamente un día como hoy, hace 63 años. Su frase más emblemática decía: «Tengo un sueño». Ese gran sueño incluía un mundo más solidario, personas más valoradas y un amor supremo por encima de las etnias, las lenguas y los colores.
Su mensaje incomodó tanto a ciertas personas que, lamentablemente, poco tiempo después fue asesinado mientras salía de un hotel. Pero ¿sabes qué? Es mejor morir por un gran sueño que vivir sin soñar nada.
Este mártir de los tiempos modernos nos recuerda la historia de otros héroes bíblicos como Juan el Bautista, Pablo o Esteban. Porque a este mundo de pecado le molestan los que sueñan con un mundo sin pecado.
¿Cuál es el mayor sueño de tu vida? ¿Has pensado en aquello que vale más que tu propia historia en esta Tierra? Nada, jabsolutamente nada!, será más importante que el cielo que Jesús está preparando para nosotros.
Su sueño es la realización eterna de nuestro anhelo más genuino: la salvación. ¿Por qué no empiezas a soñar con eso ahora mismo? El despertar está más cerca de lo que imaginas.

