Abres tu mano, y colmas de bendición a todo viviente.
Salmo 145:16.
¿Puedes recordar una oración que hayas elevado a Dios y que fue respondida de acuerdo a lo que tú necesitabas en ese momento?
Ayer dijimos que Dios responde siempre, en su tiempo y a su modo. Dios está respondiendo continuamente nuestras oraciones. A veces lo advertimos, a veces no, pero él jamás deja de darnos lo que necesitamos, pues somos sus hijos, y nos ama. Por eso, Jesús nos dice: «Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá» (Mat. 7.7). Tenemos el derecho de pedir y de esperar la respuesta. La cuestión es: ¿qué pedir?
No todos los deseos son buenos. Puede que haya un deseo en tu corazón que te fuerce a amar lo que te hará sufrir. No pretendas que las cosas ocurran como tú quieres. Desea, más bien, que se produzcan de acuerdo con la voluntad de Dios, y seras feliz. Solo es inmensamente rico aquel que sabe limitar sus deseos.
¿Cómo discernir lo que nos conviene? Escucha el consejo de David: “Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras. Cumplirá el deseo de los que le temen […]. Jehová guarda a todos los que le aman” (Sal. 145:18-20). Es cuestión de que te arrodilles y busques a Dios sinceramente. Ámalo, témelo y deséalo. Él te responderá, porque, como vemos en este texto, él “abre su mano” para ti (vers. 16).
Las criaturas inferiores tienen lo que necesitan con que solo sean alimentadas por él (ver Sal. 104:14, 21). Los perritos se preocupan solo por la mano que los alimenta. Sin embargo, Dios no puede satisfacer nuestros deseos más profundos por métodos cortos y fáciles. Los mejores regalos de Dios no se pueden separar de sí mismo. Dios no solo te da cosas, ¡se da a si mismo en tu oración! ¡Él es el Dador y el Don que necesitas! Hay mucho más que hacer con él antes de que tus aspiraciones más profundas se satisfagan. Puede que te discipline y vacíe tu copa antes de llenarla con el cáliz de su presencia. Entonces conocerás cuáles son realmente tus necesidades más profundas, ¡porque Dios las habrá satisfecho!
¡Que Dios se respire en ti!
Oración: Gracias, Señor, porque tu mano está abierta hacia mí en todo momento.
Lecturas Devocionales Para Adultos 2019
Las Oraciones más Poderosas de La Biblia – Ricardo
Bentancur

