“Y Jesús seguía creciendo en sabiduría y estatura, y gozaba del favor de Dios y de los hombres»
(Lucas 2:52)
Las langostas, tucuras, saltamontes o chapulines pueden saltar hasta unos 50 centímetros de alto y, dependiendo del viento, pueden recorrer 90 kilómetros por día.
Sin embargo, son muy pequeñas y así se sentían los espías israelitas cuando ingresaron por primera vez a la tierra de Canaán. Ellos veían hombres muy gigantes, armados y preparados. Y sabían que la palabra “gigante” significaba “agredir con fuerza». Entonces, ¡se sintieron como langostas en comparación con ellos! Los israelitas los veían con cuerpos enormes, dispersos por todos lados y, además, sus rostros parecían no muy amigables.
¿Quieres sentirte como un gigante o como una langosta? Dios te puede ayudar a convertirte en un «gran gigante» porque su hijo, Jesús, lo fue. Solo tienes que creer en él. La Biblia dice: “Y Jesús seguía creciendo en sabiduría y estatura, y gozaba del favor de Dios y de los hombres» (Lucas 2:52)
Desafío: Dibuja una langosta y un gigante al lado. Debajo escribe el versículo del día de hoy y recuerda la lección aprendida.
Lee más en la Biblia, [Deuteronomio 2:10, 11, 21]; [Números 13:33].

