Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían.
Hechos 16:25.
Hechos capítulo 16 nos presenta la primera experiencia de oposición violenta que enfrenta el apóstol Pablo de parte de los gentiles (vers. 20-24). Toda la escena tiene un sello diferente en comparación con los anteriores enfrentamientos con los dignatarios judíos: ahora Pablo y Silas están en Europa. Los acusadores y los motivos de la acusación son nuevos. Antes, los judíos atacaban por delitos de religión. Ahora, los gentiles atacan por delitos contra la ley y el orden. Podemos notar la acusación infundada y la sentencia injusta (vers. 19-23). La escena pasa rápidamente de la sentencia de cárcel y el cepo a las condiciones psicológicas de Pablo y Silas: ¡estas aves podían cantar aun en una jaula oscura!
El trato del carcelero después de su conversión muestra lo que había descuidado al principio. Los presos no tenían comida. Sus heridas no habían sido curadas. Habían sido arrojados en una celda sucia, y puestos en una posición de tortura. ¡No fue de extrañar que no pudieran dormir! Pero lo que inhibe el sueño en la mayoría de los mortales enciende la confianza, la gratitud y la alabanza en los creyentes. Se sentían aun indignos de haber sido llamados a participar de los sufrimientos de Cristo, pero Dios les dio canciones en la noche.
Los siglos y los milenios de fe cristiana dan testimonio de que las canciones de la noche son las más sublimes del alma. Cuando podemos orar y alabar en medio de la prueba, el corazón y la mente tocan el Cielo. Nunca es más noble la fe cristiana que cuando triunfa sobre las circunstancias y pone una oración de alabanza en los labios. Si no fuera la fe la que actuara sino los sentidos, ante el dolor solo habría gemidos, quejas y más gemidos. Es la fe que se eleva en alas de la alabanza la fe que vence al mundo.
No se nos dice que los apóstoles oraron por su liberación. Pedro había sido puesto en libertad, pero Esteban y Santiago habían sido martirizados. Pablo y Silas no tenían ningún motivo para esperar un milagro, pero la gratitud es siempre un llamado a Dios. Y Dios respondió con un milagro (vers. 26).
¿Tienes gratitud en tu corazón aun en medio de la prueba?
Oración: Señor, que haya siempre en mí una oración de gratitud.

