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Oración por un “aguijón” – 3

Lecturas devocionales para Adultos 2019

Me fue dado un aguijón en mi carne […] para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mi. Y me ha dicho: Bástate m i gracia; porque m i poder se perfecciona en la debilidad.

2 Corintios 12:7-9.

Hay dos maneras de aligerar una carga: una, disminuyendo su peso real; la otra, aumentando la fuerza del hombro que la lleva. Este último es el camino de Cristo cuando trata con nuestras cargas.

Dios no le dijo a Pablo que recibiría una cosa nueva. Cristo le concedió el «colirio de la fe» para que viera que ya tenía lo que necesitaba. La respuesta de Cristo no fue «Yo te daré más gracia”, sino “Bástate mi gracia” (2 Cor. 12:9). La oración secreta y profunda trae al corazón afligido la gracia infinita de Dios. Si abres los ojos para ver todo lo que tienes, ¡verás que tu carga no es tan pesada!

Puede que estas palabras te resulten irreales. Muchos corazones cargan un peso casi insoportable. Quizá tú tienes un dolor lacerante, de toda la vida; quizá padezcas una enfermedad incurable; quizá creas que tu vida naufragó y que el sufrimiento que hoy llevas te acompañará hasta el polvo. ¡Y es posible que así sea! Pero la respuesta de Jesús es: “Mi gracia es suficiente para ti”. Jesús es suficiente para enfrentar enfermedades, decepciones, pérdidas y aun la muerte. Todas las causas de tus dolores no desaparecen con palabras mágicas, pero bastan estas dos palabras: “mi gracia”, para que puedas sobrellevarlas.

Desde la perspectiva humana, es imposible alimentar a una multitud con unos pocos panes y un par de peces. Pero Jesús dice: «Dame esos pocos panes y peces”. El milagro de la gracia alcanza para que «todos coman» y tengas fuerzas para vivir.

Jesús dice: “Mi poder se perfecciona en la debilidad» (vers. 9). Dios trabaja con cañas rotas. Si alguien se concibe como una columna de hierro, Dios no puede hacer nada con él o por él. Hay que derribar la vana «seguridad», para que fluya su gracia como las aguas que bajan por la acción de la gravedad cuando la esclusa se abre.

¡Que nuestra voluntad armonice con la de Jesús (vers. 10)! De su súplica instintiva, Pablo pasa a la convicción: el “aguijón” es bueno, ¡porque me expone al poder de Cristo!

Oración: Señor, ayúdame a llevar mis cargas.

Reflexiones Cristianas que fortalecerán diariamente tu vida espiritual. Escritas y editadas en un lenguaje sencillo y práctico para que el lector puede obtener fácil discernimiento del mensaje que Dios quiere dar a su vida.