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Ezequías

Matutinas para Menores 2020

«Después los sacerdotes y levitas, de pie, bendijeron al pueblo; y el Señor los escuchó, y su oración llegó hasta el cielo, el lugar donde el Dios santo reside».

2 Crónicas 30:27

—Otra interesante historia de un rey es la de Ezequías -dijo el papá-. Fue un rey bueno. Desde el primer mes del primer año de su reinado abrió las puertas del templo e invitó al pueblo a una reforma espiritual.

-Empezó con ganas de gobernar bien —comentó Mateo.

—Poner a Dios en primer lugar es la mejor forma de empezar a gobernar -asintió el papá-. Ezequías invitó a los sacerdotes y levitas a que atendieran las ceremonias del templo y, en consulta con los funcionarios, decidieron celebrar la Pascua. Se hicieron cartas de invitación para todo Judá, incluyendo las diez tribus de Israel. Algunos de estas tribus se burlaban de la invitación, pero hubo personas sinceras que todavía adoraban a Dios y se pusieron muy contentas de poder asistir a la Pascua en Jerusalén.

-Pero los de Judá no se burlaron, ¿verdad? -preguntó Susana.

-No, ellos todavía no se habían apartado tanto de Dios —repuso el papá—, sabían que necesitaban una reforma espiritual y apoyaron a su rey para que la realizara. Una multitud muy grande, tanto de Judá como de Israel, se reunió en Jerusalén en la fecha señalada. Estaban todos deseosos de adorar a Dios. Por siete días estuvieron celebrando con alegría la fiesta de los panes sin levadura. Hubo música con instrumentos y con cantos entonados por los levitas y sacerdotes.

Eso no fue todo, estaban tan contentos que decidieron prolongar la celebración siete días más. Antes de tomar cada uno su camino, fueron bendecidos por los sacerdotes. La Biblia nos dice que Dios escuchó desde los cielos su oración. Nosotros estamos seguros de que Dios también escucha nuestras oraciones.

Tu oración: Querido Dios, ayúdame a participar con alegría en los cultos de adoración.

¿Sabías qué?

El padre de Ezequías fue Acaz, un rey que adoró a otros dioses.