Isbi-benob, uno de los descendientes de los gigantes, cuya lanza pesaba trescientos siclos de bronce, y quien estaba ceñido con
He aquí, cuando nosotros entremos en la tierra, tú atarás este cordón de grana a la ventana por la cual
Y aconteció que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebre y entró Pablo a verle, y
El Señor es justo y ama lo que es justo; ¡por eso lo verán cara a cara los sinceros!» (Salmo
Cuenta una leyenda que un rey estaba cazando en un bosque, cuando de pronto se encontró un niño huérfano y
Jehová dijo a Gedeón: Con estos trescientos hombres que lamieron el aguaos salvaré, y entregaré a los madianitas en tus






