El hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir. Mateo 20: 28 CUANDO JESÚS VIVIÓ AQUÍ
La soledad nunca es más cruel que cuando está cerca de alguien que no muestra ningún interés en hacer compañía.
No se emborrachen con vino, lo cual lleva al desenfreno; más bien, llénense del Espíritu. Efesios 5: 18, RVC. Edward
¿Por qué retraes tu mano? ¿Por qué la escondes en tu seno? Salmo 74:11 Una de las experiencias más frustrantes
He guardado tus palabras en mi corazón para no pecar contra ti. Salmo 119: 11 ¿Cuál es tu flor favorita?
Él, en el momento preciso, todo lo hizo hermoso; puso además en la mente humana la idea de lo infinito.







