Adultos
Había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu impuro, que gritó: ¡Ah! ¿Qué tienes con nosotros, Jesús nazareno?
Tan pronto ellos salieron, le trajeron un mudo endemoniado. Una vez expulsado el demonio, el mudo habló. Mateo 9: 32-34
Había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado y supo
¿Qué es más fácil, decir al paralítico: «Tus pecados te son perdonados», o decirle: «Levántate, toma tu camilla y anda»?
Mientras recorrían toda la tierra de alrededor, comenzaron a traer de todas partes enfermos en camillas a donde oían que
Jesús le dijo: “Si puedes creer, al que cree todo le es posible”. Inmediatamente, el padre del muchacho clamó y


