Mujeres
Esto se supo entre todos los judíos y griegos que vivían en Éfeso. A todos les dio miedo y empezaron
Una noche, el Señor se le apareció a Pablo en visión. “¡No tengas miedo! —le dijo—. ¡Habla y no calles!»
Y saliendo de allí, se fue a la casa de uno llamado Justo, temeroso de Dios, la cual estaba junto
Y los alguaciles hicieron saber estas palabras a los magistrados, los cuales tuvieron miedo al oír que eran romanos. Hechos
Entonces Pablo, levantándose, hecha señal de silencio con la mano, dijo: Varones israelitas, y los que teméis a Dios, oíd.
¿Qué quieres, Señor?” le preguntó Cornelio, mirándolo fijamente y con mucho miedo. “Dios ha recibido tus oraciones y tus obras


