Dame, pues, un corazón atento para gobernar a tu pueblo, y para distinguir entre lo bueno y lo malo; porque
¡No hay nada más bello ni más agradable que ver a los hermanos vivir juntos y en armonía! Salmos 133:1,
Jesús tomó entonces los panes, dio gracias y distribuyó a los que estaban sentados todo lo que quisieron. Lo mismo
David expresó este deseo: ‘¡Ojalá alguien me diera a beber agua del pozo que está en la puerta de Belén!’
Noé siguió con cuidado todas las instrucciones que Dios le dio. Génesis 6: 22, TLA. Materiales: Mamá tiene unos palitos



