La voz del Señor resuena con fuerza; la voz del Señor resuena imponente. Salmos 29: 4 ¿SABÍAS QUE LOS CIENTÍFICOS
Los publicanos y pecadores se acercaron a Jesús para oírlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban: ‘Este hombre recibe
Sino alábese en esto el que se haya de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy el Señor, que
De ahora en adelante no quiero que nadie me cause más dificultades; pues llevo marcadas en mi cuerpo las señales
Yo los sanaré de su rebelión, los amaré de pura gracia, porque mi ira se apartó de ellos. Oseas 14:4
Tened también vosotros paciencia y afirmad vuestros corazones, porque la venida del Señor se acerca. Santiago 5:8. Hemos imaginado a






