Así podremos decir con seguridad: “El Señor es mi ayuda; no tendré miedo. ¿Qué daño puede hacerme un simple mortal?”
Desechad, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias y toda maledicencia, y desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual
Yo los sanaré de su rebelión, los amaré de pura gracia, porque mi ira se apartó de ellos. Oseas 14:4
Hay quienes hieren con sus palabras, pero hablan los sabios y dan el alivio. Proverbios 12:18 ¿Sabes cuántas palabras eres
El Señor es, con los que lo honran, tan tierno como un padre con sus hijos; pues él sabe de
Dios te cuida y te protege; Dios está siempre a tu lado. Salmo 121: 5, TLA. La fe es creer







