Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? (que significa: «Dios mío, Dios
Cuenta una leyenda que un rey estaba cazando en un bosque, cuando de pronto se encontró un niño huérfano y
«En mi angustia invoque a Jehová, y clamé a mi Dios. Él oyó mi voz desde su templo». Salmo 18:6.




