Un martes por la noche, en mi iglesia, un joven se levantó para contar su testimonio. Pasaba con un amigo
«Entonces Jacob rasgo su ropa y se vistió de luto, y por mucho tiempo lloró la muerte de su hijo»
«Secará las lágrimas de los ojos de todos…» Isaías 25:8 Un día, Jacob le pidió a José que fuera al
«No tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según
«También vosotros ahora tenéis tristeza, pero os volveré a ver y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro
«Has cambiado mi lamento en baile; me quitaste la ropa áspera y me vestiste de alegría. Por tanto, a ti




