«Pon guarda a mi boca, Jehová; guarda la puerta de mis labios», suplicó el Salmista, recordándonos con esta figura la
Cuenta una conocida historia que dos niñas querían tenderle una trampa a un sabio anciano. Así que una de ellas
«Alégrense con los que están alegres y lloren con los que lloran» Romanos. 12:15, NTV “¡Da dum da da!» Alvin



