Entonces los de Judá gritaron con fuerza; y al alzar ellos el grito de guerra, Dios desbarató a Jeroboam y
«¿Pondrá el hombre fuego en su seno sin que ardan sus vestidos? ¿Andará el hombre sobre brasas sin que se
«Por causa de las fornicaciones tenga codo uno su propia mujer, y tenga cada una su propio marido» (1 Corintios



