Si anuncio el evangelio, ¡no tengo por qué gloriarme, porque me es impuesta necesidad; y ay de mí si no
Por eso Jehová, el Dios de Israel, dice: «Yo había prometido que tu casa y la casa de tu padre
David dijo además a su hijo Salomón: «¡Anímate y esfuérzate, y manos a la obra; no temas ni desmayes, porque
Pero confiaste en tu belleza, te prostituiste a causa de tu fama y derramaste tu lujuria sobre cuantos pasaban. ¡Suya
Yo pasé junto a ti y te vi sucia en tus sangres. Y cuando estabas en tus sangres, te dije:
Porque para mí el vivir es Cristo y el morir, ganancia. Filipenses 1: 21 Hacía seis días que Abdías había


