Por la noche durará el lloro y a la mañana vendrá la alegría. Salmos 30: 5 Sus palabras eran angustiantes;
Su número, contando a sus hermanos, instruidos en el canto para Jehová, todos ellos aptos, era de doscientos ochenta y
Pues bien, nada hay oculto que no haya de ser manifestado, ni escondido que no haya de salir a luz.
¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?
Has cambiado mi lamento en baile; me quitaste la ropa áspera y me vestiste de alegría. Salmos 30: 11 En
Por la pereza se cae la techumbre, y por cruzarse de brazos hay goteras en la casa. Eclesiastés 10: 18


