Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? (que significa: «Dios mío, Dios
Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: «Padre mío, si es posible, pase de mí
De cierto, de cierto, os digo que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda
He aquí que yo voy a enviar sobre vosotros la promesa de mi Padre; pero vosotros quedaos en la ciudad,
Oísteis que fue dicho: «Ojo por ojo y diente por diente». Pero yo os digo: «No resistáis al malo» (Mat.
Lo seguía una gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y hacían lamentación por él. Pero Jesús, volviéndose


