«No dejaré que las plagas destruyan sus cosechas y sus viñedos”
(Malaquías 3:11).
Las langostas, como ya mencionamos unos días atrás, son insectos muy conocidos en todas las regiones con clima cálido y subtropical.
En Palestina hay más de 50 clases diferentes.
El idioma hebreo posee entre 9 y 10 palabras para describir las distintas etapas del desarrollo de las langostas. En el Oriente se consumen las langostas Ortóptera tostadas y solamente se come la parte carnosa. Muchos comentadores creen que Juan el Bautista comía langostas. Sin embargo, otros piensan que comía akris, un fruto de una variedad similar al algarrobo.
Hay langostas que son dañinas y, cuando atacan en cantidad, en pocos días pueden destruir plantaciones, árboles y todo lo que es vegetal. Así ocurre con los malos hábitos: son como plagas que en poco tiempo nos pueden hacer mucho daño. Pero si le pedimos a Dios que nos ayude, él lo hará. La Biblia dice: «No dejaré que las plagas destruyan sus cosechas y sus viñedos” (Malaquías 3:11).
Desafío: Subraya este versículo en tu Biblia con color verde como las langostas. Dibuja aquí, varias langostas pequeñas.
Lee más en la Biblia, [Levítico 11:22]; [Mateo 3:4]; [Marcos 1:6].

