Orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos dos has escogido, para que tome la parte de este ministerio y apostolado, de que cayó Judas por transgresión.
Hechos 1:24, 25.
¿Eres testigo de Jesús?
La preocupación de Pedro es sustituir a Judas, quien había sido testigo del ministerio mesiánico de Jesús, y ubicar en su lugar a alguien que había sido testigo del hecho histórico de la resurrección Cristo (Hech. 1:15-26). Su intención es seria y profunda: Pedro quería completar el número de los apóstoles, que eran testigos calificados del caso más importante de la historia de la humanidad.
Como en cualquier caso de orden jurídico, Pedro sabía que había un juez, un acusador y un juzgado, que era el inocente Hijo de Dios. Ahora necesitaba que el mundo supiera que Cristo era el Salvador resucitado. Jesús ya había adelantado este cuadro cuando dijo: “Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros. […] Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio […] de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado” (Juan 16:7-11).
Luego de su conversión, Pedro conocía la verdad: el verdadero testimonio del cristiano nace de haber sido “testigo”, mediante la obra del Espíritu Santo en la vida, de la resurrección de Cristo. ¡Cristo vive!
Si el cristianismo fuera solo un conjunto de verdades espirituales, morales e intelectuales, entonces, por supuesto, la manera de probar su legitimidad sería mostrando la consistencia de ese cuerpo de verdades, su coherencia con otras verdades filosóficas, su derivación de los principios lógicos, su razonabilidad, su adaptación a la naturaleza de los seres humanos, los efectos refinadores y elevadores de su mensaje. Así funcionan las ideologías humanas. Pero, si, por el contrario, no pensamos en el cristianismo como una filosofía, sino como la revelación de Cristo en la historia, entonces la manera de probar el cristianismo no es mostrando cómo se corresponde con las necesidades y los anhelos de los seres humanos, sino partiendo de un hecho histórico fundamental: la resurrección de Cristo. La forma de establecer un hecho es solo una; es decir, encontrar a alguien que pueda decir: “Lo sé, porque lo vi”. ¿Entendemos la preocupación de Pedro?
Hoy, tú eres un testigo de Jesús en el mundo.
Oración: Señor, creo que tú estás vivo porque hoy hablé contigo.

