Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Mateo 3:2. Los judíos soñaban con el Mesías: Cristo lo
Y dejó todo lo que tenía en mano de José, y con él no se preocupaba de cosa alguna sino
Cuando hubieron orado, el lugar en que congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo
“¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!» (Lucas 23:46). Es una medida de longitud muy antigua que se usaba en





