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Oración del Espíritu Santo – 1

Lecturas devocionales para Adultos 2019

De igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. M as el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

Romanos 8:26, 27.

Pentecostés es un signo transitorio de un don perpetuo.

Luego de leer acerca del derramamiento del Espíritu Santo sobre los primeros fieles cristianos, la pregunta surge: ¿Dónde están las brasas ardientes de aquel fuego divino? ¿Queda algo de aquel “viento” del Espíritu? ¿Dónde están los dones de sanidad, de lenguas, de profecía, concedidos a la iglesia naciente? El capítulo 8 de Romanos es la respuesta triunfal de Pablo a esta pregunta: el Espíritu de Dios habita en cada creyente como la fuente de su verdadera vida, y es el Espíritu de “adopción” (Rom. 8:15). El Espíritu testifica en nuestro corazón que hemos sido “adoptados” como hijos por Dios y, por lo tanto, somos coherederos con Cristo. Pero no solo nos adopta como hijos para que tengamos un Padre y lo alabemos (vers. 15), sino también “nos ayuda” (vers. 26). El Espíritu de Dios intercede por nosotros y “trabaja” con nosotros, asociado a nosotros. La intercesión del Espíritu no se realiza aparte de nosotros.

Por lo tanto, el Espíritu Santo no intercede por ti a la distancia. No está lejos, allá en el cielo; está a tu lado, lo sientes en tu corazón y en tu conciencia. La obra sacrificial de Cristo se realizó en la Tierra, y su obra intercesora se realiza a la diestra de Dios, en el cielo. Pero la obra del Espíritu Santo se realiza aquí, en tu corazón. ¡Qué consuelo para tus lágrimas derramadas cada día! ¡Qué bálsamo para tu corazón dolorido y fatigado por los golpes de la vida!

¡Qué poder tienes a tu disposición!

El Espíritu Santo no está lejos de ti. Hoy te dice: “Estoy aquí, en la puerta de tu alma. Abreme, por favor” (ver Apoc. 3:20).

El Espíritu intercede por ti con “gemidos indecibles” (Rom. 8:26). ¡Bella experiencia espiritual que no puedes expresar en palabras humanas, pero que tu corazón comprende plenamente en oración secreta y profunda!

Oración: Espíritu Santo, habita hoy en mi corazón.