Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. 2 Reyes 2:4. El sacrificó sus bueyes y quemó su
Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. 2 Reyes 2:4. El sacrificó sus bueyes y quemó su
Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel
De igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos,
“Te he quitado la carga de los hombros; tus manos se han librado del pesado cesto» (Salmo 81:6). Que el





