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“Para proveernos lo necesario, nuestro Padre celestial tiene mil maneras de las cuales nada sabemos”. – Elena G. de White

Matutina de Adolescentes

«Así que no se preocupen diciendo: ¿Qué comeremos?’ o ‘¿Qué beberemos?’ o ¿Con qué nos vestiremos?’ Los paganos andan tras todas estas cosas, pero el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan»

Mateo. 6:32

Reef, como muchos chicos, hablaba mucho. A veces las palabras le salían tan rápido que su cerebro no podía seguirle el ritmo. Cuando estaba listo para decir algo y no se le ocurría la palabra precisa con la rapidez suficiente, Reef inventaba sus propias palabras. Por ejemplo, cuando estaba hablando sobre el océano y quería la palabra «mantarraya», se ponía impaciente y simplemente les decía «panqueques de mar».

Una vez se refirió a las cebras como «caballos marcador» porque se veían como si alguien hubiera pintado un caballo blanco común con rotulador. También le gustaba llamar «fideo peligroso» a la serpiente.

La abuela de Reef no habla tan rápido como él, pero a causa de su edad, también le cuesta recordar la palabra que necesita. A una ventana quizá la llame «puerta de luz”, o a un reloj pulsera, un «cucú de mano».

Estas frases inventadas nos dan una manera fresca y nueva de ver algo conocido. «Caballos marcador» te hace imaginar a Dios diseñando este animal con un rotulador negro en la mano.

Hablando de Dios, él también nos dio algunas frases que nos ayudan a verlo de una manera fresca y nueva. Todos sabemos de quién hablamos cuando decimos «Dios». Pero ¿cuánto más dice sobre él que lo llamemos nuestro «Fuerte Refugio» o el «Sol de Justicia»? Y podemos entender su amor mucho mejor cuando Jesús lo llama «Padre celestial».

Por supuesto, tienes que tener un buen padre para poder pensar en un Padre celestial como algo positivo. Este Día del Padre, quizá quieras agradecerle a tu amoroso papá terrenal por demostrar, con pequeñas cosas, cómo es nuestro Padre celestial.