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Fe «aunque no…»

Lecturas devocionales para jovenes 2022

Entonces me llenaré de alegría a causa del Señor mi salvador. Le alabaré aunque no florezcan las higueras ni den fruto los viñedos y los olivares; aunque los campos no den su cosecha; aunque se acaben los rebaños de ovejas y no haya reses en los establos.

Habacuc 3: 17, 18

Se abrió paso en la vida con mucho esfuerzo; y con la bendición de Dios pudo levantar una microempresa. Entonces llegó a tenerlo todo: una hermosa familia, la mejor casa del pueblo, un negocio floreciente, reconocimiento de todos los ciudadanos y dinero, mucho dinero.

Pero todo se echó a perder como resultado de una serie de malas decisiones, una detrás de la otra: entró en sociedad con personas que no compartían sus valores, empleó personas con mala reputación… Repentinamente se vio envuelto en serios problemas, tuvo que hacerle frente a varias demandas y, de esa manera, el dinero se esfumó, las propiedades fueron confiscadas, los vehículos desaparecieron y al final se quedó con las manos vacías. Sus amigos le dieron la espalda, su esposa se marchó con otro hombre y los hijos se alejaron de él.

Quedó completamente solo, sin nada ni nadie. Antes de marcharse, su esposa le aconsejó:

—Tienes que aprender a ser malo.

En el mundo de los negocios no se puede ser bueno. Abandona esa iglesia, olvídate de Dios y verás que volverás a ser alguien en la vida. Después de pensar en lo que había sido su vida hasta el momento y hacer un profundo análisis de todo lo que había pasado, tomó la decisión de aferrarse más a Dios y comenzar de cero. Empezó a trabajar como jornalero de sol a sol.

Tomó precauciones respecto al manejo de sus finanzas y ahorró todo lo que pudo. Compartió con los demás lo que tenía y, por supuesto, devolvió a Dios lo que le correspondía. Como resultado, la vida comenzó a sonreírle nuevamente. ¿Has notado que los hijos de Dios, como Habacuc y este caballero, no se desaniman cuando la vida los golpea?

Ese tipo de fe «aunque no…» es muy diferente a la que a veces nos quieren vender algunos que malinterpretan la Escritura. Vivimos en un mundo de pecado, donde muy a menudo nos suceden cosas malas a todos. Por eso, nuestra fe no debe depender de la economía o de la salud o del bienestar pasajero. Hoy @Dios nos invita a confiar en él «aunque no…».

Edgar Redondo Ramírez nació en Santa Marta, Colombia. Ha servido como pastor y dirigente de la iglesia en Colombia durante más de 38 años, actualmente es el presidente de la Unión Colombiana del Norte. Le gusta leer y pasar tiempo con su familia. Está casado con Sara Polo y juntos tienen cuatro hijas: Paola, Stephanny, Angelie y Sharon; y una nieta: Abigail.