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Atascada

Devocional adventista para la mujer 2022

Porque ustedes saben que, siempre que se pone a prueba la fe, la constancia tiene una oportunidad para desarrollarse.

Santiago 1: 3, NTV

Tengo una amiga que es la persona más amable del mundo… excepto cuando está conduciendo. Cuando está atascada en el tránsito, esta hermosa mujer -que normalmente es dulce y respetuosa- se transforma de mariposa en oruga. Se vuelve irascible, impaciente y demandante. Pareciera que puede tolerarlo todo con gracia y paciencia, menos estar atascada en la autopista.

Muchas veces me conduzco por la vida como mi amiga por la autopista. Mientras estoy avanzando rápido hacia mi meta, ¡todo está bien! Pero si siento que estoy atascada en una situación, sin poder progresar, entonces aparece mi actitud de oruga. ¿Te sucedió esto alguna vez? Tal vez estás buscando mejorar tu salud, encontrar una pareja o alcanzar estabilidad financiera. Oras y pones todo el esfuerzo de tu parte, pero parece que no vas a ningún lado. Como si las ruedas de tu vida se hubieran empantanado, te mueves, pero sigues en el mismo sitio.

Aunque no nos guste ni un poco, habrá momentos en los que estaremos atascadas. Sin embargo, como explica el escritor Michael Yaconelli en Messy Spirituality [Espiritualidad desordenada], tal vez no sea tan terrible como pensamos: “Quedar atascado puede ser lo mejor que nos pase, porque nos obliga a detenernos. […] No tenemos más remedio que darnos cuenta de lo que nos rodea y terminamos buscando a Jesús”. Nuestro plan es llegar a la meta lo antes posible, pero el plan de Dios es transformar nuestro carácter. ¡Para su tarea no hay atajos!

Cierto día, mientras volvía del trabajo a mi casa, quedé atascada en un parque por el que siempre cruzo. Sin embargo, esa tarde el portal de metal al final del sendero estaba cerrado con llave. No tuve más remedio que volver sobre mis pasos y dar la vuelta a la manzana para llegar a mi hogar. Estaba molesta por la pérdida de tiempo, hasta que noté que en el medio del parque había un pequeño Venado parado. Sorprendida por el inusual visitante, agradecía Dios por llevarme a través de la ruta más bella, y no la más corta.

Señor, cuando me sienta atascada en una situación, ayúdame a quitar el pie del acelerador y notar la belleza que me rodea. Ayúdame a ver que tú estás conmigo en cada etapa, aun en las difíciles. Cada estación es necesaria para mi crecimiento, aun cuando el crecimiento suceda bajo la superficie y solamente tú lo notes.

Vanesa Pizzuto es licenciada en Comunicación Social por la Universidad de La Matanza, Argentina, y tiene un máster en Educación por la Universidad de Hertfordshire, Inglaterra. Es la autora de la serie de cuentos bilingües Amancay, publicada por este mismo sello editorial, así como de numerosos artículos. Trabajó como docente y como presentadora de radio para Radio Adventista de Londres. De nacionalidad argentina, Vanesa vive en Inglaterra.